lunes, 7 de abril de 2025

La totalidad del siglo XX en la obra de Günter Grass: La conmovedora obra del siglo XX Aleman.



Mi siglo está escrito por el autor Günter Grass, quien es popularmente reconocido por su enfoque narrativo, que consiste en plasmar dramas centrados, sobre todo, en cómo los civiles y las clases más bajas perciben los grandes sucesos del mundo. Esta perspectiva está fuertemente influenciada por sus experiencias personales: hijo de un veterano de guerra y, temporalmente, soldado del ejército alemán antes de dedicarse por completo a la escritura.

Desde este enfoque, es notable cómo reflejaba su faceta de activista, algo que se destaca en la biografía incluida en mi copia del libro: «Hombre político y siempre comprometido con cualquier causa justa».


Este libro se puede describir fácilmente con lo que suele mencionarse sobre él: una recopilación de cien relatos cortos que recorren todo el siglo XX. Comienza exactamente en el año 1900 con la narración de un soldado sobre el discurso patriótico del káiser dirigido a los voluntarios alemanes que parten hacia China para luchar en una guerra, y concluye en 1999 con el propio autor convocando, literariamente, a su madre para dar un discurso final sobre sus expectativas de un siglo XXI sin más guerras ni conflictos. Aquí no solo se percibe la ironía del siglo en que vivimos, sino también la de su propio siglo, marcado por revoluciones, ascensos y caídas, ambas guerras mundiales, el auge del fascismo, la Guerra Fría, la división de su país y un trágico y extenso etcétera.


En medio de todo esto se encuentran los 100 relatos, y aquí es donde Grass introduce una perspectiva que me resulta especialmente interesante: su visión, que describo como «La historia y la cultura de un país son construidas por la gente común, no solo por quienes gobiernan». Esto se evidencia en la variedad de narradores, que representan distintos rangos demográficos y estratos sociales.


Este enfoque permite una lectura que va más allá de lo literal, una meta-lectura donde se observa cómo el mundo cambia paulatinamente, año tras año, lustro tras lustro, década tras década. Las referencias, los inventos, los temores posteriores a grandes conflictos y las expectativas sobre el futuro se encarnan en estos personajes.


Lo que hace impresionante a este libro es, precisamente, la capacidad del autor de narrar en su totalidad un siglo que no vivió completamente. Grass nació en 1927, y aun así logra escribir relatos sobre pequeñas anécdotas de personas que nunca conoció personalmente. Estos relatos pueden describirse como aquellas historias que uno encuentra cuando se sumerge demasiado en Wikipedia: episodios recónditos, pero al mismo tiempo cercanos a la realidad que Grass intenta plasmar.


El libro tiene un propósito que nos concierne a todos los que valoramos la historia: la preservación de la memoria. Mi siglo no fue escrito en vano; es su última reflexión retrospectiva sobre el arduo siglo en el que nació, se educó y se movilizó. Al final, se trata de una meditación indirecta sobre el transcurso del tiempo, los acontecimientos y sus efectos en las personas. Es una perspectiva humana ante una historia que, en la educación tradicional, suele enseñarse desde una visión macro, cuando en realidad el mundo lo construyen las personas en su día a día.


Debo ser honesto también: pese a lo mucho que disfruté leyendo múltiples pasajes de la obra y a la admiración que me generó el trabajo plasmado, Mi siglo es, sin duda, una obra que puede resultar difícil de leer en ciertos momentos debido a la fugacidad de sus historias. Irónicamente —y quizás justificable por la ya extensa duración del libro—, carece de cierta profundidad en sus personajes. Grass evita un estilo introspectivo en la narración; rara vez se encuentra una construcción del tipo «Yo he pensado que...», lo que puede hacer que algunas historias sean difíciles de conectar a un nivel más personal, aunque esto es debatible según el lector.


Aun así, gracias a su formato y a la cantidad de ideas que lo sostienen, se agradece que sea una lectura relativamente accesible. Los capítulos suelen ser breves y el paso del tiempo se percibe tanto en lo escrito como en la experiencia del lector. ¿Qué puedo concluir? Antes que nada, que no se queden en las ideas que lance del libro solamente, sino que les he de invitar a disfrutar la progresión del libro con esas nociones e ideas que le di ya siendo alguien quien finalizo el libro, considero que la obra literaria de Günter Grass fue brillante y consistentemente interesante en toda la extensión de su trabajo por los motivos mencionados, pero para poder apreciarlos correctamente invito a que se lea su obra de ser posible y especialmente quien tenga un intereses por la preservación de la memoria o sea particularmente aficionado a la historia de Alemania.

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